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La ley natural

Temas Éticos Universales: 

La Ley Natural

Una ley contiene normas y mandatos que hay que cumplir. En el corazón del hombre está impresa la ley natural y, por lo tanto, no puede desentenderse de ella. Se llama natural porque es captada por la razón para la realización del bien humano.

La ley natural es anterior a toda prescripción humana o divina y obliga a cada uno de los hombres en razón de su naturaleza humana.

Es natural la ley que saca de la naturaleza específica del hombre los criterios directivos del obrar moral. De allí que el principio de no matar, pertenezca a la ley natural.

Como el obrar sigue al ser, el hombre ha de seguir lo que procede a su propia naturaleza. No es lícito obrar contra la propia naturaleza, porque se haría violencia injustificada para transgredir el orden natural establecido.

Así como un martillo no se debe utilizar para destornillar una pieza –porque la naturaleza del martillo es ser martillo y no desarmador-, así el hombre ha de respetar su naturaleza en su obrar. Quien no la respete sufrirá las consecuencias de obrar antinaturalmente. Popularmente se dice que la naturaleza pasa factura.

Por ello es importante conocer bien la ley natural para vivirla adecuadamente.

El concepto de ley natural aparece  inicialmente en la filosofía griega, articulado con el ideal de felicidad propuesto para el hombre. En la Sagrada Escritura, aunque no encontramos esta expresión, está presente en todos los enunciados de la moral humana: desde el decálogo hasta los catálogos de virtudes: es la ley que Jesús no vino a abolir, sino a cumplir (cf. Mt 5,17).

En los Padres de la Iglesia es la revelación natural de la voluntad de Dios para cada uno de los hombres. Santo Tomás de Aquino es su teórico más autorizado:

“La ley natural es regla y medida de  los actos humanos determinada por la razón.”

A lo largo de la historia de la Filosofía han aparecido algunas interpretaciones desvirtuadas con respecto a la ley natural: concretamente en el Nominalismo de Occam, el Idealismo, el Positivismo y el Empirismo.

Es necesario, por consiguiente, recuperar y acreditar de nuevo el significado genuino de naturaleza que está en la base de la ley natural. La naturaleza es aquello que caracteriza a un ser. La naturaleza humana caracteriza al hombre.

Buena parte de la ley natural se encuentra en el Decálogo, es decir en los Diez Mandamientos que Dios entregó al hombre, por estar impresos en el corazón humano, no hace falta saber de religión o de trato con Dios, simplemente hay que seguir los criterios de la propia naturaleza.

El hombre es libre, pero no es autónomo. En sus actuaciones, se ve impulsado a preguntarse “¿qué puedo hacer?”, y sobre todo, “¿qué debo hacer?” Existe un orden de valores, de bienes, que él mismo no ha establecido, ni sociedad humana alguna; un orden de cara al cual su vida se define radicalmente como buena o mala, según su aceptación o rechazo del mismo.

Este orden de valores del hombre viene regido por la ley natural.

Ing. Pedro Vinicio Donis
Profesor Titular de Ética Profesional.
Programa de Técnico Universitario
Escuela Técnica Superior Kinal

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