96 Julio
2016

Reciclado de baterías de urgencia nacional, Segunda Parte

PRIMERA PARTE LÉALO AQUÍ

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El proceso convencional de reciclaje de acumuladores empezaba con la descarga de las baterías usadas en un contenedor, donde una sierra les cortaba la tapa; posteriormente se les extraían los componentes: polipropileno, separadores, electrolito, óxido de plomo y plomo metálico. Los óxidos de plomo y el plomo metálico se separan y se introducen en un horno rotativo de donde se obtiene el plomo recuperado.

Este proceso presenta una problemática ambiental caracterizada por:

  • Generación de grandes cantidades de escorias consideradas como residuos peligrosos por sus características tóxicas.
  • Contaminación atmosférica por la concentración de partículas emitidas al aire.
  • Insuficiencia en almacenes temporales para depositar o almacenar residuos peligrosos.
  • Riesgo potencial de incumplimiento de las normas ambientales en las descargas de aguas residuales por la acumulación de electrolito.
  • Excesivos niveles de ruido.

La generación de escorias de fundición representa el mayor problema potencial debido a que éstas son consideradas como un residuo peligroso.

En todas las plantas que reciclan baterías existe una primera unidad de separación de componentes. En esta unidad, inicialmente se extrae el ácido sulfúrico del electrolito y, a continuación, se trituran las baterías usadas para proceder a la clasificación de materiales.

De entre estos materiales, se separa el polipropileno, que se recicla en la misma planta o se vende a otras industrias que se encargan de su reciclaje. Por otro lado, se separan la pasta de plomo, el plomo metálico y sus aleaciones y, finalmente, se depositan los denominados residuos del triturado, entre los que se encuentran fracciones de vidrio, acero, PVC y ebonita, principalmente.

El funcionamiento de la unidad de triturado y clasificación se basa en el resultado de sucesivas separaciones hidrodinámicas, mediante las cuales se procede con eficiencia al aislamiento de los distintos materiales.

Tras la separación de componentes se llevan a cabo las operaciones de recuperación del plomo. La inmensa mayoría de las plantas de reciclaje de baterías usadas son fundiciones de plomo secundario que emplean métodos pirometalúrgicos tradicionales.

Por eso, en muchas de ellas, se introducen, simultáneamente, la pasta de plomo y el plomo metálico y sus aleaciones, en un mismo horno reductor. La temperatura necesaria para fundir el plomo metálico de las placas y las rejillas, es relativamente baja (por debajo de los 400º C), pero para reducir los óxidos y el sulfato de plomo de la pasta se necesita alcanzar temperaturas que rondan los 1100º C. El consumo de energía que requiere el trabajo de este primer horno es enorme. Además, si no se trata la pasta de plomo (lo cual no es una costumbre generalizada), la reducción del sulfato de plomo conduce a una considerable emisión de dióxido de azufre, SO2, gas altamente tóxico.

El alto consumo de energía, así como la generación de elevadas cantidades de gases tóxicos, cenizas y las denominadas escorias, están estimulando la búsqueda de alternativas a los procesos pirometalúrgicos tradicionales. La adición de compuestos en el horno reductor, con el fin de reducir la generación de SO2 y la temperatura de trabajo, es una de las soluciones, pero la verdadera alternativa consiste en el tratamiento separado de los compuestos metálicos de plomo y sus aleaciones, por un lado y de la pasta de plomo por otro.

En algunas plantas ya se trata por separado la pasta de plomo, sobre todo mediante procesos de desulfurización, gracias a los cuales la pasta puede introducirse en los hornos sin que la producción de SO2 sea tan elevada. Estos procesos son más ecológicos que los tradicionales, pero aún suponen la generación de nuevos residuos. Por ello se utilizan los procesos hidrometalúrgicos para el tratamiento de la pasta de plomo.

 

Existen procesos de desulfurización más respetuosos con el medio ambiente, más controlados y más económicos que los hidrometalúrgicos.

La recuperación del ácido sulfúrico del electrolito es otro tema de interés. A pesar de que en cualquier planta de reciclaje de baterías usadas se generan centenares de toneladas al año de ácido sulfúrico diluido, casi nunca se recicla o reutiliza, sino que simplemente se neutraliza y se deposita en vertederos, lo que implica un gasto adicional.

Existen métodos de purificación que dan una salida económica al ácido generado. También es factible el aprovechamiento del ácido mediante su integración en alguna de las fases de la recuperación del plomo de las baterías.

La escasa rentabilidad que sufren en el mundo muchas plantas que reciclan baterías de plomo fuera de uso, provocada por las crecientes exigencias medioambientales, justifica sobradamente la búsqueda de alternativas que reduzcan costos y que, al mismo tiempo, mejoren las condiciones medioambientales. Las mejoras dentro de los procesos pirometalúrgicos existentes, el uso de métodos hidrometalúrgicos para el reciclaje de la pasta de plomo o la recuperación del ácido sulfúrico del electrolito, pueden ser soluciones adecuadas.

Existen métodos patentados para dar una solución a todos estos problemas. Uno indica que, en primer lugar, se procede a la rotura parcial de la batería mediante una trituradora, con la finalidad de extraer el ácido. A continuación, el ácido se almacena en un depósito de gran tamaño.

La eficiencia en la extracción del ácido no puede ser total, pues se encuentra en contacto con la fase sólida de la pasta de plomo, por lo que una pequeña parte del ácido permanece siempre en las baterías. La disolución extraída tiene una concentración en ácido sulfúrico cuyos valores pueden ser casi nulos o llegar al 30%, en función del estado en que la batería ha dejado de funcionar, pero la concentración habitual del ácido de una batería usada suele estar entre un 10% y un 15% en peso.

No se trata de una disolución de gran pureza, pues en ella se hallan disueltos iones metálicos e impurezas plásticas.

A continuación se realiza un lavado de los restos y cribado de la pasta de plomo: cuando las baterías se encuentran fragmentadas, se separa primeramente la pasta de plomo, mediante una criba. Se trata de un mecanismo similar a un tamiz, que consta de una superficie plana o pantalla, que está atravesada por orificios de tamaño y forma característicos.

Para ello se envía agua a presión contra la superficie plana, que humedece la pasta convirtiéndola en una arenilla que atraviesa los orificios de la pantalla.

Los restos se someten a continuación a una separación hidrodinámica de plásticos para aislarlos resto de materiales, se introducen todos ellos en un depósito lleno de agua y pueden separarse por flotación en agua, pues su densidad es menor a la del agua, mientras que el plomo y las pastas que no se han separado anteriormente son retiradas del fondo mediante un tornillo sin fin.

 

De este proceso se obtiene:

  • Las partes de plomo (placas, bornes, postes, rejillas, puentes, cordones de soldadura, etc.) se funden en un horno de fundición y se convierten en lingotes de plomo.
  • Las partes de chapa de hierro (ejemplo: cajas de baterías de tracción), que se separan y venden como chatarra.
  • Óxidos de plomo (lodos de sulfatos de óxidos de plomo de la pasta de rejillas) que se venden para su tratamiento en otras plantas.
  • Plásticos y cauchos.
  • Ácidos.

En la planta de reciclaje un sistema mecánico-hidráulico separa por gravedad los diferentes componentes de la chatarra de baterías. Los principales componentes separados son: plomo, lodos de óxidos y plásticos. Eventualmente se separa también hierro y cobre.

 

El ácido es transportado a los tanques de recuperación.

  • El plástico, ya triturado y con el primer lavado, es secado para luego almacenarlo en sacos o en recipientes a granel para su venta o posterior tratamiento.
  • El plomo  es llevado a las respectivas áreas de almacenamiento, para posteriormente hacer las cargas de materiales que entrarán a proceso de fundición.
  • Las pastas de plomo se separan en el proceso de lavado y son recuperadas con los lodos de depuradora para su posterior tratamiento.

En las diferentes rutas que toman los componentes de las baterías trituradas son manipulados con seguridad. El proceso de fundición de materiales de desechos de plomo consiste en la utilización de un horno de crisol trabajando a unos 500ºC donde se introduce la mezcla de material plúmbico compuesto por placas, bornes, postes, rejillas, puentes, cordones de soldadura, etc. de las baterías y residuos de plomo seleccionados de otros procesos de separación de materiales.

En este proceso resultan dos capas. La capa superior contiene las escorias y la capa inferior es la que contiene el plomo, que es extraído del horno y vertido en lingoteras de unos 20 Kg de plomo.

Las escorias sobrantes son tratadas en un segundo horno a unos 700ºC, eventualmente con mezcla de agentes reductores y el plomo fundido se introduce en el primer horno. Las escorias se unen a las pastas y lodos para un tratamiento posterior.

 

La planta de reciclaje, en su nave industrial, cuenta con sistemas de extractores de techo, extractores de pared, entrada y salida de aire a través de celosías en la pared y áreas abiertas con la suficiente ventilación.

 


Rodrigo Espinosa
respinosa@guatesostenible.com
www.guatesostenible.com

Fuente técnica: www.emison.com

 

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