102 Enero
2017

Los Carros Cero Emisiones de Carbono

Hoy en día, la mayoría de fabricantes de vehículos que mercadean sus carros como de “cero emisiones”, de una forma que rápidamente inducen a pensar que sólo porque se recargan con energías renovables o distintas a las del petróleo, ya son carros de cero emisiones de carbono. Este es uno de los primeros errores, pues para ser realmente de cero emisiones, debería incumplir con las leyes básicas de la termodinámica.

La huella de carbono de cualquier carro comienza incluso antes de que se empiece a usar; debería calcularse desde el momento en que se idea la fábrica de automóviles de cero emisiones.

Aún más, con el deteriorado clima y la alta probabilidad de que muchas ciudades del mundo se inunden por el derretimiento de los glaciares o el aumento de la temperatura, el cálculo de la huella de carbono debería iniciarse en el momento en que se obtiene la materia prima de la tierra para producir los automotores, por ejemplo, el acero o el aluminio.

Incluso en los casos en que un fabricante de vehículos estudia su huella de carbono para, por ejemplo, obtener una referencia bajo estándares como ISO 14064-1 (más información en http:// www.en.aenor.es/), es muy común que se simplifique la huella de producción de un vehículo a un cálculo aritmético sencillo, y se haga referencia solo a la energía consumida dividida entre el número de vehículos producidos.

Sin embargo, esto no toma en cuenta, entre otros, el traslado del vehículo al país de venta, o que cada suministro, cada pieza, viene de un proveedor o una fábrica en una ubicación distinta a la del fabricante. La huella de carbono no termina cuando se deja de utilizar el automotor. Sea que se sustituya por otro más moderno o incluso que se separe en partes para el reciclaje (revisar la edición de mayo en donde se comentó todo lo que puede reciclarse de un carro); se continúa requiriendo energía, hasta para el reciclaje.

La intención del artículo no es dejar en mal a los agentes de mercado o a los slogans de los carros cero emisiones de carbono, sino que el 2017 empiece con una auténtica conciencia de toda la energía que se usa en la producción y uso de automotores y de que los cálculos de la emisión de carbono de los carros -y productos a la venta relacionados con ellos-, no representan necesariamente la realidad y los bosques que se terminan, y la industria automotriz, aunque coopera para reducir su aporte al impacto negativo de la huella de carbono, aún falta mucho por hacer.

Rodrigo Espinosa

respinosa@guatesostenible.com

www.guatesostenible.com

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